Las cinco etapas de la masculinidad en Español

El “problema” de la masculinidad

Las cinco etapas de la masculinidad es una herramienta destinada para trazar las diferentes etapas de la masculinidad que muchas personas experimentan. Todos experimentan masculinidad en algún grado, tanto hombres (y algunas mujeres) que personifican internamente la masculinidad o mujeres (y algunos hombres) afectados externamente por la masculinidad.

Las Cinco Etapas trabajan a partir de la suposición de que la masculinidad es un problema que necesita ser resuelto. Hay dos razones para esto y la medida en la qué usted se relacione con estas dos razones, dependerá de su visión de las políticas de género:

  1. La masculinidad es un problema porque resulta en experiencias negativas para los hombres en áreas como la salud física y mental, la educación, la falta de vivienda, la violencia y el encarcelamiento.
  2. La masculinidad es un problema porque se traduce en experiencias negativas para las mujeres y los hombres atípicos, en forma de patriarcado; y para la sociedad en general en la mayoría de los ámbitos, debido a afirmaciones de poder y dominación.

Las personas que más se identifican con el primer punto, probablemente se alinean con los defensores de los derechos de los hombres. Las personas con más simpatía hacia el segundo punto probablemente se alinean con las feministas. Ambos grupos pueden ser correctos simultáneamente y el éxito en argumentar su punto no tiene por qué depender de refutar el otro.

Entre las experiencias individuales de los hombres esbozadas en el primer grupo y las experiencias sistémicas de las mujeres (y de la sociedad en general) esbozadas en el segundo grupo, la masculinidad ocasiona muchos problemas. De hecho, después del medio ambiente, la masculinidad posiblemente cause el mayor número de problemas para nuestra civilización (aún más, una parte de la causa por la que el medio ambiente está en riesgo también se debe a la masculinidad). Una exploración detallada de estos problemas se puede leer en el libro electrónico gratuito The Masculinity Conspiracy.

Una suposición clave de Las Cinco Etapas es que la masculinidad no es una función constante. Podemos ver que lo que se entiende por masculinidad cambia dependiendo del tiempo y el lugar donde se encuentre. Por ejemplo, la masculinidad tradicional no es igual en Corea del Sur que en Dakota del Sur. Si la masculinidad es la causa de numerosos problemas y, a su vez es variable, debemos ser capaces de pensar primero y actuar después para solucionar dichos problemas.

Las etapas

Las Cinco Etapas comienzan con las manifestaciones más populosas y problemáticas de la masculinidad y se abren camino. A medida que avanzamos a través de las etapas, suceden tres cosas:

  1. Cada etapa está habitada por un número decreciente de personas
  2. Cada etapa tiene características cada vez más complejas y más matizadas
  3. Cada etapa revela más métodos para identificar y mitigar el problema de la masculinidad

Al ubicar a las personas con respecto a su comprensión de la masculinidad, las Cinco Etapas funcionan como catalizador para impulsar a las personas hacia la siguiente etapa, lo que a su vez aumentará la probabilidad de resolver el problema de la masculinidad. La mayoría de la gente deberá explorar cada etapa en su totalidad antes de dejarla atrás. Sin embargo, algunas personas tienen la suerte de haber resistido el condicionamiento social de la masculinidad y siempre han habitado una etapa posterior. Estructuralmente, Las Cinco Etapas comparten cierta concordancia con otros modelos de desarrollo tales como las etapas de identidad étnica articuladas por William E. Cross; más sin embargo, no buscan aplicar ningún modelo específico existente.

Pero vamos a aclarar una cosa desde el principio. Estas no son las etapas de la masculinidad sino, más bien, algunas de las etapas de la masculinidad. Además, las etapas son porosas y se superponen. Al visualizar las etapas es tentador imaginar un triángulo similar a la jerarquía de necesidades de Maslow. La dirección general de éste es buena, pero muy cruda. Una forma más útil de visualizar las etapas es un diagrama de Venn en forma de pirámide, con círculos de diferentes tamaños que indican el número de habitantes y puntos claros de superposición. En realidad, las etapas son más numerosas, sus características más multifacéticas y su relación menos lineal. Pero en aras de la simplicidad, la pirámide de Venn cumplirá el objetivo.

Las cinco etapas de la masculinidad pirámide de Venn

Etapa 1: Masculinidad inconsciente

La etapa 1 se define como “masculinidad inconsciente”, lo que significa que la construcción social estándar de la masculinidad ha sido adoptada por alguien sin ni siquiera pensar en ello. Mayor cantidad de personas habitan la etapa 1 que cualquier otra etapa.

La masculinidad inconsciente es la más problemática de las etapas por diversas razones:

  • La construcción social estándar y problemática de la masculinidad es entendida por la gente como sentido intuitivo, común y “natural”
  • El problema de la masculinidad es, por lo tanto, desempeñado por personas sin conciencia, evitando la identificación del problema y mucho menos su solución
  • El problema de la masculinidad es transmitido inconscientemente, perpetuando así la masculinidad inconsciente de generación en generación
  • El sencillo acto de permitir que alguien se dé cuenta de que ha sido sujeto a la masculinidad inconsciente puede ser muy difícil, lo que hace que avanzar desde esta primera etapa sea más esquivo que desde cualquier otra

Si usted está leyendo este artículo probablemente ya haya salido de la etapa 1.

Etapa 2: Masculinidad consciente

La etapa 2 se define como “masculinidad consciente” y quizás tiene las transformaciones más numerosas de todas las etapas. El hilo conductor que atraviesa estas transformaciones consiste en percatarse de que existe un nivel de regulación que se produce alrededor de la masculinidad contemporánea. La comprensión de esa regulación cambia dependiendo de qué forma se encarna la masculinidad consciente.

Algunas de las formas claves de masculinidad consciente incluyen:

  • Naturalistas, similares a las personas en la Etapa 1 respecto a la forma en que perciben la masculinidad como sentido intuitivo, común y “natural”. Sin embargo, esta es más una conclusión extraída de la contemplación en lugar de una encarnación ciega de la masculinidad inconsciente. Los Naturalistas a menudo creen que la masculinidad es negada y castrada por la sociedad moderna.
  • Defensores de los derechos de los hombres, quienes identifican ciertos problemas con la masculinidad (como la salud física y mental, la educación, la falta de vivienda, la violencia y el encarcelamiento) y perciben que estos problemas son ignorados. Los defensores de los derechos de los hombres creen a menudo que la masculinidad es atacada por las feministas.
  • Espiritualistas, similares a los naturalistas en la creencia de una masculinidad auténtica que debe ser recuperada. Creen que los modelos para la masculinidad se pueden encontrar en textos sagrados o principios espirituales generales. Los espiritualistas a menudo creen que la masculinidad es negada por una sociedad que ha perdido su camino espiritual.
  • Agnósticos, una categoría más general de personas que comparten algunas creencias con las anteriores formas de masculinidad consciente, pero no su totalidad. Los agnósticos generalmente creen que hay un problema con la masculinidad, pero luchan por señalar la naturaleza de ese problema para no hablar de una solución.

La etapa 2 tiene el potencial de superponerse con la etapa 1. Por ejemplo, un defensor de los derechos de los hombres puede tener un marco analítico consciente y detallado que explique algunos aspectos sociales de la masculinidad (como la salud), pero opera inconscientemente con respecto a otros aspectos (como la paternidad). La superposición de las etapas no debe ser considerada necesariamente negativa. Las áreas de superposición son potencialmente las más fructíferas en términos de cambio personal y en superación de las etapas. Las áreas de superposición también confunden las cosas con respecto a cuál “campo” pertenece una persona: la confusión de estos límites y las nuevas alianzas que puedan pactarse como resultado, también son fructíferas.

Etapa 3: Masculinidades críticas

La etapa 3 se define como “masculinidades críticas” y está alineada en gran medida con el pensamiento feminista. Dado que hay varias formas de pensamiento feminista, también hay varias formas de masculinidades críticas. Algunos puntos clave comunes que pueden encontrarse entre las masculinidades críticas son:

  • La sociedad opera a través del patriarcado, lo que oprime a las mujeres
  • La sociedad opera a través de la hegemonía, que oprime a los hombres atípicos (hombres homosexuales o heterosexuales que se resisten al patriarcado)
  • La masculinidad no es natural, sino socialmente construida
  • La masculinidad no es singular, sino pluralista (en otras palabras, variable)

Las masculinidades críticas abren un sofisticado nivel de análisis al hacer justicia a la naturaleza del poder sistémico. De hecho, la razón por la cual la Etapa 2 y la Etapa 3 aparecen a menudo en conflicto, es debido a que la Etapa 2 favorece la experiencia individual mientras que la Etapa 3 privilegia la experiencia sistémica. Una buena parte de este conflicto podría reducirse si ambas etapas tuvieran en cuenta que a menudo hablan con fines contradictorios.

Sin embargo, la Etapa 3 tiene ciertos puntos ciegos. A pesar del reconocimiento de las masculinidades plurales, la Etapa 3, como varias corrientes del pensamiento feminista, sufre de esencialismo. Pensar sistémicamente no siempre hace justicia a la sutileza de la experiencia individual. Además, la categoría de “hombre” y “mujer” (fundamental para el pensamiento feminista) asume una coincidencia dentro de esas categorías que puede ser difícil de justificar. De hecho, en la Etapa 3, esas categorías de “hombre” y “mujer” pueden parecerse sospechosamente a los Naturalistas de la Etapa 2, e incluso pueden fomentar el retroceso a la inconsciencia de la Etapa 1.

Etapa 4: Masculinidades múltiples

La etapa 4 se define como “masculinidades múltiples” y está alineada en gran medida con la teoría queer. La teoría queer nació de las experiencias de gays y lesbianas, pero sus implicaciones son mucho más amplias. En resumen, la teoría queer se basa en tres fundamentos:

  1. La masculinidad puede significar algo para cualquier persona (incluyendo a las mujeres)
  2. La masculinidad se define y se categoriza a través de dinámicas de poder como el patriarcado y la hegemonía como forma de regular a las personas
  3. Al rechazar la categorización nos sublevamos a la regulación y al poder

Las implicaciones de la teoría queer son profundas. Ya no hay masculinidad y feminidad (ni siquiera hombres o mujeres). En cambio, cada individuo reside en una categoría de sexo y género tan única como su huella digital. En última instancia, la etapa 4 es sobre la libertad: la libertad de ser quién usted desea y la libertad de dejar a otros ser quiénes desean.

Hay un par de inconvenientes a la teoría queer:

  • Es difícil de entender para las personas que no son “gay”
  • Hay algunos problemas lógicos con el pensamiento de la teoría queer. Por ejemplo, es inconsistente trabajar en contra de la función reguladora de la categorización de género y sexualidad, pero a menudo describen a la gente como “straight” o “cis” (términos para heterosexuales), cuando esto sirve para poco más que ubicar a las personas en una categoría basada en su género y sexualidad

La etapa 4 también nos deja una pregunta: si la masculinidad puede significar cualquier cosa que usted quiera que signifique, ¿tiene algún significado en absoluto?

Etapa 5: Más allá de las masculinidades

La Etapa 5 se define como “más allá de las masculinidades” y comienza por abordar la crisis de significado abierta por la Etapa 4. Muy pocas personas operan conscientemente en la Etapa 5, aunque probablemente un número mayor de personas intuye su presencia.

La conclusión de la Etapa 5 es la simple verdad de que la masculinidad no existe. Sin embargo, es difícil tanto conectar los puntos para quienes están en etapas anteriores, como tratar de moverles hacia soluciones al problema de la masculinidad, cuando hay que admitir que la masculinidad no es real (en cuyo caso, ¿cómo puede causar un problema?). Por supuesto, el problema es la reificación de la masculinidad estándar. En otras palabras, la masculinidad estándar existe como una alucinación consensual que, sin embargo, tiene muchos efectos reales.

Aun así, la mente de la Etapa 5 todavía quiere dar forma al concepto de masculinidad, ya que su “no existencia” parece una broma existencial bastante cruel. Como tal, aquí hay dos herramientas que se pueden utilizar para darle algún tipo de forma, reconociendo que estamos oscilando en el borde mismo del lenguaje: la primera herramienta es conceptual y la segunda metodológica.

En primer lugar, el psicoanálisis ofrece el concepto de “individuación”, un proceso en el que se produce la conciencia individual. La “pre-individuación” puede ser vista como el estado primordial antes de la identidad personal y, con ella, se establece la masculinidad. La localización de la masculinidad en el espacio de la pre-individuación sugeriría algún tipo de reversión al útero, pero la “post-individuación” podría ser un espacio que resista la identidad otorgada por la masculinidad individuizada al mismo tiempo que permanece consciente de su naturaleza. Una forma espiritual de esto viene en el concepto oriental de Ātman, que representa la alma o esencia eterna de uno. En este contexto, la masculinidad no es más que una de las muchas ilusiones de las que debemos liberarnos antes de experimentar la trascendencia.

En segundo lugar, los místicos cristianos medievales tenían un método de hablar de Dios llamado “vía negativa“, que busca describir a Dios no por lo que es sino por lo que no es. Este proceso aspira a traer forma a la experiencia de Dios, mientras acepta que él/ella está finalmente más allá de toda percepción humana. La vía negativa también podría ser utilizada para pensar en torno a la masculinidad: si no se usa para decir lo que es, por lo menos se podría utilizar para responder a los intentos de contenerle y regularle.

La gente que no sienta simpatía hacia una cosmovisión espiritual puede retirarse en este punto, pero este no es un intento encubierto de evangelizar. Estas herramientas funcionan igual de bien para los ateos como para personas espirituales. Sucede que la religión tiene una extensa historia de señalar el más allá. Al final, la Etapa 5 no es una etapa, sino más bien un signo para otro lugar que -sin parecer demasiado grandioso- la humanidad todavía tiene que explorar.

Una nota final

Estas son las Cinco Etapas de la masculinidad, no las cinco etapas del género o las cinco etapas de la feminidad. Tres de estas Cinco Etapas comienzan en el mismo desorden de la Etapa 1 y terminan en el mismo punto focal de la Etapa 5. Sin embargo, la dinámica de las etapas intermedias puede ser diferente.